lunes, 31 de enero de 2011

Memorias de Nadie

Bueno, sé que quizás no me conozcan, otros quizás sí, en fin. Ayer entre tanto ajetreo por mi cumpleaños - mi casa esta boca abajo, por primera vez acepté que mis padres me festejen mi cumpleaños… son tan insistentes… pero, en fin, como decía - guardando los libros que tanto me gusta leer encontré uno muy inusual, antiguo pero no muy viejo.
Mientras lo ojeaba, porque no recuerdo haberlo visto antes, un sentimiento de curiosidad me inundaba;  en la portada un nombre tan tentador como película recién estrenada  me incitaba a curiosearlo.  El nombre de ese libro era: “Memorias de nadie”. En el instante en que quise abrirlo una voz familiar  y  con tono suave me dijo: “tan curioso como siempre”.
De un salto  tropecé con los libros amontonados y casi en el suelo pude notar la figura de mi padre con una sonrisa,  esa sonrisa que da a entender que siempre sabe lo que va a pasar pero que a la vez  refleja una tranquilidad…
“jajaja” bueno, no los distraigo más del asunto. Lo que venía diciendo  era que  cuando pude encerrarme en mi cuarto para poder leer ese libro que tanta curiosidad despertaba en mí; para mi mala suerte llegaron todos los invitados y,  aunque me moría de ganas de leerlo, tuve que salir de mi habitación casi forzado por mamá.
Ella, a diferencia de mi padre,  es una de esas personas  de carácter realmente fuerte. Pero a la vez es tan increíble… se da tiempo para todo: entre el trabajo, la casa y  el poco tiempo que logra pasar conmigo. A veces pienso que mi papá es un vago a comparación de ella, pero supongo que tampoco conozco mucho a mi papá, pues  casi siempre paso en mi casa  leyendo los libros  que me consigo y de vez en cuando salgo con un par de amigos. “jajajaja”, me volví a salir del tema.
Salí de mi habitación y fui a la sala, mi casa en realidad no es muy grande;   así que, de un paso llegué a la sala  y pude notar que estaban mis dos amigos de siempre, mi mejor amiga y  mis  parientes; puedo decir que no conozco a ninguno aparte de mis primos  pero, en fin, creo que era la intención de la fiesta ser más sociable.
Cuando tuve tiempo, prácticamente me encerré en el baño a leer el maldito libro que consumía mis ganas. No podía sacarme de la cabeza ese dichoso libro. Ya en el baño pude abrir la primera hoja, fue entonces cuando  de la nada escuché con un tono de voz alto: “jajaja, tan impaciente como tu padre”. Era tan irritante saber que mi papá, a pesar de lo poco que convivo con él, sabía exactamente lo que hacía.
Para ser específico ya hace mucho tiempo que no comparto tiempo con él. Según lo que sé, es un importante ejecutivo de una empresa de no sé qué. Solía jugar conmigo cuando era más niño,  pero, poco a poco, me fui distanciando de él… la verdad, me da igual. Yo creo que mi familia está muy alejada de la realidad.
Bueno regreso al punto… “jajaja”…   lo que tanto quería decirles: llegué a leer la primera hoja del libro, no entendí muy bien  lo que decía pero….:
“En este libro yacen los corazones de varios hermanos, distintos entre ellos, pero  hermanos al fin, los corazones de dos generaciones al menos en mi memoria, pero supongo  que este juego debió de haber sido más largo que eso. En este libro está la vida de aquellos que la perdieron en batalla por luchar por una verdadera vida, guarda los corazones de muchos guardianes y es probable que contenga el corazón de  muchos más. Este libro es simplemente las memorias de quien vivió la vida de nadie y creo que ese será mi nombre. Nadie”.
En recuerdo de todos aquellos que entregaron todo por quienes  aun están aquí.
En búsqueda de Alguien.

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