lunes, 31 de enero de 2011

La memoria

“¿Aún amas el dolor, esa es la razón para haberme llamado?,  pues el tan solo mencionar aquel suceso hará que mi dolor y mi pasión se conviertan en la tuya… en fin…
Los cuatro nos habíamos distanciado mucho. La paz se convertía cada día en el interés propio de cada uno; el deseo, el poder, y aquellas vanidades  que sometían a varias criaturas de este mundo  aún seguían distanciadas de nosotros; sin embargo, al ser nosotros cuatro los gobernantes de este mundo, debíamos mantener la paz, quizás el simple hecho de ser por siempre reyes debería algún día superar el hecho de ser hermanos…
Ante la opinión de muchos sabios, la solución era obvia: debíamos satisfacer a nuestros pueblos a costa de otros; solo así se mantendría la paz, al menos para alguno. La otra opción era que, como reyes, debíamos imponernos ante nuestros reinos, pero quizás eso ocasionaría  más problemas…
Poco a poco pequeños inconvenientes empezaron a oscurecer aquella relación que nos mantenía pendientes entre nosotros. Si bien nuestro esfuerzo de mantener la calma entre nuestros reinos era cada día más fuerte, también lo eran los habitantes, por alguna razón  parecían consumidos por aquellas vanidades, como si algo los forzará…
Cuando los aldeanos y criaturas comenzaran a pelear - era inevitable - los cuatro reyes protegerían a los suyos… así eso implicara enfrentarse a sus hermanos…
A diferencia de todos mis hermanos, yo siempre fui el más fuerte en las diferentes situaciones que afrontamos en nuestras vidas antes de ser reyes; a diferencia de nuestras habilidades, las cuales nos hacían iguales a los cuatro. Yo siempre me consideré el más cobarde para encarar a mis hermanos y esta situación no sería  diferente…
Mi pueblo se derrumbaba,  mis caballeros  sentían mi dolor… pero no compartían  mi confusión… incluso nuestra esencia  gritaba justicia, mas  yo no quería lastimar a mis hermanos; sin embargo…
Ese día la historia me nombre. Ese día  mi labor como rey se impuso sobre mi sentimiento hacia mis hermanos. Ese día este mundo consiguió un nuevo rey…
En las afueras de mi palacio, los muros de cristal   reflejaban la vida de aquellos quienes aún creían en mí. Este, considerado el santuario de la paz, estaba marchito. El cielo casi llorando gritaba mi nombre, los pocos hombres que quedaban  agonizaban, pero aún así seguían…
Aquos, Terran, Pyrus, jugaban a ser dioses con la vida de mi pueblo y eso era algo que yo no permitiría. Eso marcó la traición de mis hermanos y marcó el despertar del Vuelo Negro…


Me coloqué mi armadura y me dirigí a la habitación más alta del Templo Ventus, aquel, que por muchos años había sido mi hogar en este reino, muy pronto se volvería en lo que llaman hoy “El Olvidado”, porque aquí fue donde las leyes de los Ventus, aquello que nos limitaba de convertirnos en la raza más fuerte, sería destruida. Salí de la habitación hacia el balcón, miré la cruel batalla, fue entonces cuando mi voz resonó en todos los pueblos:
“Desde este momento las reglas, los valores, la justicia  y el poder son míos y en mi derecho derroco a mis hermanos bajo  mi nueva imposición ¡Libero El Vuelo Negro!...”
Esa tarde tomé el control de mi pueblo, la oscuridad completa sumergió  el sol, el viento parecía devorar todo a su paso, incluso mis Royal Knights  sucumbieron ante mi deseo. El Vuelo Negro era libre, eso significaba que el instinto más puro de los Ventus se desataba, su poder los consumía, muchos perdieron el control y tan solo fueron animales de pelea, otros simplemente morían, solo los más aptos  tenían el control de sus nuevos poderes  e incluso aquellos los cuales su espíritu se mantenía en el campo de batalla despertaron una vez más. Ese día, Los Campos de la Calma  se tiñeron de rojo y respiraron  la necesidad de venganza de mi nuevo pueblo; sin embargo, la verdadera batalla estaba por comenzar…

Memorias de Nadie

Bueno, sé que quizás no me conozcan, otros quizás sí, en fin. Ayer entre tanto ajetreo por mi cumpleaños - mi casa esta boca abajo, por primera vez acepté que mis padres me festejen mi cumpleaños… son tan insistentes… pero, en fin, como decía - guardando los libros que tanto me gusta leer encontré uno muy inusual, antiguo pero no muy viejo.
Mientras lo ojeaba, porque no recuerdo haberlo visto antes, un sentimiento de curiosidad me inundaba;  en la portada un nombre tan tentador como película recién estrenada  me incitaba a curiosearlo.  El nombre de ese libro era: “Memorias de nadie”. En el instante en que quise abrirlo una voz familiar  y  con tono suave me dijo: “tan curioso como siempre”.
De un salto  tropecé con los libros amontonados y casi en el suelo pude notar la figura de mi padre con una sonrisa,  esa sonrisa que da a entender que siempre sabe lo que va a pasar pero que a la vez  refleja una tranquilidad…
“jajaja” bueno, no los distraigo más del asunto. Lo que venía diciendo  era que  cuando pude encerrarme en mi cuarto para poder leer ese libro que tanta curiosidad despertaba en mí; para mi mala suerte llegaron todos los invitados y,  aunque me moría de ganas de leerlo, tuve que salir de mi habitación casi forzado por mamá.
Ella, a diferencia de mi padre,  es una de esas personas  de carácter realmente fuerte. Pero a la vez es tan increíble… se da tiempo para todo: entre el trabajo, la casa y  el poco tiempo que logra pasar conmigo. A veces pienso que mi papá es un vago a comparación de ella, pero supongo que tampoco conozco mucho a mi papá, pues  casi siempre paso en mi casa  leyendo los libros  que me consigo y de vez en cuando salgo con un par de amigos. “jajajaja”, me volví a salir del tema.
Salí de mi habitación y fui a la sala, mi casa en realidad no es muy grande;   así que, de un paso llegué a la sala  y pude notar que estaban mis dos amigos de siempre, mi mejor amiga y  mis  parientes; puedo decir que no conozco a ninguno aparte de mis primos  pero, en fin, creo que era la intención de la fiesta ser más sociable.
Cuando tuve tiempo, prácticamente me encerré en el baño a leer el maldito libro que consumía mis ganas. No podía sacarme de la cabeza ese dichoso libro. Ya en el baño pude abrir la primera hoja, fue entonces cuando  de la nada escuché con un tono de voz alto: “jajaja, tan impaciente como tu padre”. Era tan irritante saber que mi papá, a pesar de lo poco que convivo con él, sabía exactamente lo que hacía.
Para ser específico ya hace mucho tiempo que no comparto tiempo con él. Según lo que sé, es un importante ejecutivo de una empresa de no sé qué. Solía jugar conmigo cuando era más niño,  pero, poco a poco, me fui distanciando de él… la verdad, me da igual. Yo creo que mi familia está muy alejada de la realidad.
Bueno regreso al punto… “jajaja”…   lo que tanto quería decirles: llegué a leer la primera hoja del libro, no entendí muy bien  lo que decía pero….:
“En este libro yacen los corazones de varios hermanos, distintos entre ellos, pero  hermanos al fin, los corazones de dos generaciones al menos en mi memoria, pero supongo  que este juego debió de haber sido más largo que eso. En este libro está la vida de aquellos que la perdieron en batalla por luchar por una verdadera vida, guarda los corazones de muchos guardianes y es probable que contenga el corazón de  muchos más. Este libro es simplemente las memorias de quien vivió la vida de nadie y creo que ese será mi nombre. Nadie”.
En recuerdo de todos aquellos que entregaron todo por quienes  aun están aquí.
En búsqueda de Alguien.