jueves, 3 de marzo de 2011

El despertar

Aun en la confusión de sus actos, Keith caminaba a través de las ruinas  el silencio seguía acompañándolo hasta que a lo lejos de la montaña observo, con sus ojos  casi cerrados por el cansancio y el lodo en su rostro, un minúsculo farol encendido lo cual le permitió deducir que alguien habitaba ahí. Mientras caminaba colina abajo en sus torpes pasos, intentando  sujetarse de cualquier objeto, tropezó chocando con árboles  y piedras en el transcurso para finalmente aterrizar sobre una pequeña granja.
-“¿Qué crees que sea? Yo creo que debe ser un espectral o probablemente un alto elfo, un metamórfico quizás”–  decía una voz muy delicada, mientras Keith recuperaba la conciencia  otra voz respondió  mientras se reía-“¡jajaja! Un espectral  no podría ser es obvio que está vivo, alto elfo quizás aunque no veo sus orejas en punta, metamórfico pierden su transformación cuando están lastimados y según lo que me contaste este muchacho lo encontraste tirado en tu finca y muy lastimado, a simple vista parece un humano; sin embargo, los humanos no pueden regenerarse de tal manera y mucho menos heridas tan profundas…”- Keith, quien se encontraba en esos momentos observado por el lente de un enano, despertó  y asustado por la primera impresión  se cayó de la cama.
-“Por favor los enanos no son tan feos; sin embargo  tampoco son  lo primero que quisieras  ver después de desmayarte  a diferencia de nosotras las musas” – dijo la musa mientras se reía de manera picaresca y el enano fruncía el ceño mientras intentaba sujetar al muchacho.
Un fuerte sonido interrumpió a las breves palabras de la musa, a su  vez un conjunto de pasos de caballo parecían pasar por el costado de la casa  un evento sin igual parecía estar celebrándose pues  un sinfín de aplausos  y  un algarabía brotaba de las casas adyacentes. En un instante el enano que sostenía a Keith corrió  hacia la puerta como si fuera un rayo de luz  mientras sujetaba un vaso inmenso  entre sus manos.
-“Cuando no estos enanos  no viven si beber, habiendo un herido o bueno  no tan herido  se va a festejar”-dijo la musa  con un tono  despectivo mientras intentaba acercarse al muchacho.-“Niño dime ¿Cuántos años tienes? ¿Y tus padres? ¿Eres humano, verdad?
-Si- respondió asintiendo con la cabeza mientras intentaba ver lo que sucedía afuera.-Mi familia- grito Keith de un momento a otro; cuando en un segundo recupero la noción de los eventos sucedidos la noche anterior.
Mientras Keith intentaba explicar desesperadamente los sucesos, el sonido del festejo parecía impedírselo  añadiendo la incredulidad de la musa quien  parecía prestarle más atención al enano que bailaba borracho a fuera de su casa y a quien observaba por la ventana.
-Niño tranquilízate, yo se que debe ser muy agotador todo esto  todos hemos trabajado por semanas para esto pero ya llegó  “el festejo de cosecha” anda disfruta de este y luego buscaremos a tus padres…
Keith insistía en que la musa le creyera y era dirigido por esta misma hacia las calles. De un momento a otro la musa se detuvo y Keith  quien seguía insistiendo  se quedó  impactado  frente  a un escuadrón  de caballeros que rodeaban lo que parecía ser un grupo de ancianos, aunque no eran tan impresionantes en tanto a la belleza que emana  la musa;   su  seriedad y disciplina frente al evento era tan  o más  impactantes que la musa.
-Los Gardna han llegado muchacho eso indica que  el gran sabio también está aquí; ahora mantente callado y no hagas locuras porque ellos son muy estrictos en tanto a la disciplina  incluso frente a un evento como este- susurraba la musa  sin mirarle a la cara al muchacho  intentando sujetarlo con la mano.
Los recuerdos se hacían cada vez más intensos, los Gardna, quien en apariencia eran semejantes a ángeles, parecían ocasionarle una confusión a Keith quien ni si quiera podía moverse de la impresión. De un momento a otro, tres elfos  vestidos de manera similar avanzaban del grupo de soldados Gardna, las orejas puntiagudas eran propias de ellos y el color claro de su piel era totalmente distinguible; entre los tres elfos uno de ellos era mucho más anciano  y poseía un cetro totalmente diferente al de los otro dos.
-¡Bienvenidos sean  visitantes y agradecidos los pobladores, a este festival de cosecha que traerá prosperidad a nuestras tierras en estos tiempos de guerra! – gritaba el pobre anciano quien parecía aun conservar su voz, en un instante golpeó la punta de su cetro  con el suelo y una onda totalmente mágica parecía darle vida  a aquel rustico pueblo.
- Es sorprendente ver como el gran sabio ejerce control de la naturaleza misma- dijo la musa mientras intentaba cortar una rosa que aparecía en el suelo gracias a la magia del gran sabio.
La algarabía dominaba todos los rincones de aquel curioso pueblo, el enano parecía tomar como si no hubiese un mañana, los faunos coreaban distintas melodías mientras la musa bailaba, los hombres de ese pueblo  admiraban la fémina belleza de la musa, los Gardna  seguían en la misma posición, diferente criaturas salían de una u otra casa; criaturas que impactaban al joven muchacho quien  no podía creerlo. “Despierten mis caballeros, despierten mi Vuelo Negro y expandan mi poder” escuchó en lo profundo de su mente, Keith. 
Una ráfaga de aire negro se formo como un remolino, encima del tejado más alto, el remolino se disipo rápidamente y un muchacho  con armadura negra   y contextura poco amenazante  se convirtió en el centro de atención del pueblo entero. El silencio que poco a poco devoraba al pueblo  fue roto por las petulantes palabras  de aquel caballero: “Estas tierras ya no les pertenecen así que tienen dos opciones pueden arrodillarse y rendirse o…  No, la verdad que no hay otra opción de una u otra manera formaran parte del Vuelo Negro”
El cielo se tornaba oscuro, una gran masa de nubes negras se expandían mientras en los tejados y en el hombro del caballero  decenas de cuervos se posaban. El aspecto festivo del pueblo se torno lúgubre, Keith quien parecía reconocer los sucesos  intentaba correr hacia el gran sabio   en quien creía poder hallar una solución.
El caballero negro se movió muy rápidamente  frente  a los ancianos, a una distancia prudente, cuando de un momento a otro los Gardna lo rodearon  con sus espadas, el muchacho movió sus alas y de ellas  se desprendieron plumas que empezaron a rodear a los Gardna. “Salón oscuro”-susurró  el caballero mientras las negras plumas parecían  rodear a los Gardna en una especie de esfera, la cual se torno macizamente oscura, un aura tan oscura como la misma armadura de aquel caballero se desprendía de aquella esfera hasta un punto que se contrajo hacia sí misma y la esfera se disipó.
Una sonrisa maliciosa y demente se formó en el rostro del caballero; en tanto, los Gardna  yacían en el suelo. “Y son ustedes quienes gobiernan, lo único que tienen de Ventus son las alas”- decía el muchacho quien se dirigía hacía el gran sabio mientras el cuervo de su hombro derecho miraba a todos lados como buscando una presa.  
Un movimiento rápido del caballero  evito un contundente ataque de un martillo gigante que estuvo a punto de interceptarlo cuando se disponía a atacar al gran sabio. El martillo  el cual fue lanzado con una velocidad sorprendente regreso  hacia un  hombre que se encontraba encima de una de las casas adyacentes.
Aunque su cuerpo era ligeramente robusto y su armadura no muy resistente, él era capaz de cargar tan gigante martillo en su espalda, en sus brazos tenían unas vendas las cuales parecían a simple vista estorbarle no fue hasta cuando lanzo su inmenso martillo al aire sin dirección alguna.
Salto hacia donde se encontraba el caballero  y en el aire desenvaino una espada que se encontraba en su espalda. El caballero  esquivo el ataque con mucha facilidad  moviéndose rápidamente hacia atrás a una distancia prudente; sin embargo, el martillo el cual se encontraba en el aire estaba conectado con el sujeto a través de sus vendas, fue cuando jalando de las vendas el martillo tomo dirección e impacto con el caballero quien en esta oportunidad  no pudo esquivarlo; no obstante, evito el golpe directo protegiéndose con una daga y una espada corta  que sujetaba con ambas manos. El guerrero sujetando de otra venda permitió que un gatillo del martillo se liberara ocasionando que las cuatro puntillas de la cabeza del martillo se liberaran perforando la hombrera izquierda con una de ellas.
-¡Maldito, Cazador! – dijo el caballero  con encono.
-¿Cómo sabes que soy un cazador?-preguntó desconcertado el guerrero.
-¡ha! – rió muy seguro de sí mismo el caballero. “Tu arma no es cualquier cosa, el simple hecho que puedas sujetarlo me indica que tubiste que tener algun tipo de entrenamiento , un entrenamiento que solo tienen los del clan de cazadores”
El caballero ,empujando el martillo hacia atrás el cual colicionó con una casa,  guardo sus armas en la parte trasera de su cintura y  mirando fijamente al cazador  le preguntó ¿Cuál es tu nombre cazador?
-Si sabes que soy un cazador tambien deberas saber que los cazadores nunca revelamos nuestro nombre- le contestó mordazmente mientras jalaba de las vendas del martillo y lo sujetaba volviendolo a colocar en su espalda.
-Eres muy seguro de ti mismo por el martillo que cargas, me pregunto si podras sujetarlo con una sola mano.. en fin veremos  si sobrevives.. – dijo el caballero mientras a puntaba con un dedo al brazo izquierdo  del cazador. No olvides quien te maldijo cazador, Swain, el espiritu del cuervo.
El cuervo que se encontraba en el hombro de Swain  se disparó como un rayo negro hacia el brazo izquierdo del cazador atravenzando  el martillo , el cual sujetaba para protegerse del ataque, y a él.
-Es inútil que te protejas.  no es un ataque  es tan solo una maldición-  gritaba Swain mientras  se desvanecia en el aire  con todos los cuervos del pueblo. Dale tiempo y muy pronto  conseguirás toda la fuerza que quieras cazador , pero quizas para ese momento tú  te convertirás en la presa de otros cazadores…

No hay comentarios:

Publicar un comentario